Mindfulness, el poder de la Mente

Hola, voy a presentarme porque estoy segura que muchos no me conocéis,  mi nombre es Carmen Trotter, instructora de Mindfulness por la Universidad de Bangor. Libre pensadora. Estoy encantada de formar parte de Mordisco de Mujer, el blog. Aquí os iré contando cositas sobre Mindfulness para hacer vuestra vida  más fácil, llevadera y sobre todo, disfrutar de ella a tope.

Os pasaré ejercicios sencillos, con los que disfrutaréis y entrenareis vuestra mente. Los resultados son espectaculares, ya veréis.

 

Si tomamos como costumbre practicarlo a diario, tendremos beneficios excelentes tales como:

  • ❤ Disminuye el estrés y la ansiedad,
  • ❤ Ayuda a dormir mejor,
  • ❤ Protege el cerebro,
  • ❤ Rejuvenece, activando la Telomerasa,
  • ❤ Aumenta la capacidad de concentración,
  • ❤ Desarrolla la inteligencia emocional,
  • ❤ Mejora las relaciones interpersonales,
  • ❤ Favorece la creatividad,
  • ❤ Mejora la memoria

 

 

Hoy vamos a empezar con un ejercicio básico en Mindfulness, la Atención a la respiración.

 

La Respiración

Encuentra una postura cómoda. Tumbado o sentado. Comienza a observar tu cuerpo desde la postura en que te encuentras. Observa de manera general, de los pies a la cabeza, con la intención de acomodar tu postura, de volverla más natural y relajada. Simplemente ajustando hacia un soltar natural, permitiendo que la fuerza de la gravedad que tira de tu cuerpo hacia la tierra, te ayude a soltar, a dejarte llevar, a aflojar. A continuación dirige la atención a la respiración. Tal y como esté. Sin dirigirla, sin tratar de controlarla. Solamente contempla cómo está tu respiración. Cómo fluye. Cómo se mueve. Nota cómo este “Sólo Mirar” te ayuda a tomar conciencia de tu energía interna a través del fluir de tu respiración que poco a poco se va sosegando, ralentizando.

 

 

Ábrete a esta contemplación. Experimenta la apertura de sentir tu respiración, tal cual es. Percibe la entrada y salida del aire por las fosas nasales. La sensación táctil del aire atravesando la cavidad nasal, notarás que entra un aire más frío al inhalar y más cálido al exhalar. Ahora vas a ir fijando otro foco de atención, que será la zona abdominal, más en concreto, unos cinco centímetros por debajo del ombligo. Desde esa consciencia de tu respiración fluyendo por tu cuerpo. Nota cómo se va centralizando en un punto determinado. Esa zona del ombligo. Date cuenta cómo al inhalar, desde ese punto, el abdomen crece hacia arriba, y cómo al exhalar, desde ese mismo punto, el abdomen baja. Déjate llevar por este oleaje sereno. Por este subir y bajar. Como una ola que se eleva sobre las otras en la inhalación, y que regresa y baja, en la exhalación. Y desde este mar calmo y sosegado te dejas fluir. Te dejas ser.


Y vamos a fijar otro punto de atención. Vamos a observar las pausas entre respiraciones. Los giros que hay entre la inhalación y la exhalación y entre la exhalación y la inhalación. Observa comenzar tu inhalación y date cuenta de ese pequeño lapso que hay de no respiración hasta que sucede la exhalación. Date cuenta también de cómo sucede tu exhalación y de nuevo esa pequeña pausa que hay hasta que se inicia la inhalación. Este proceso sucede de manera natural. Sin forzarlo o retenerlo. Tan sólo observa esa pausa natural, ese giro espontáneo, ese pequeño vacío que trae una nueva entrada de aire y una nueva salida del aire.

 

Poco a poco tu atención se va posando con mayor interés en esas pausas entre respiraciones. Y nota tras esa pausa cómo regresa el oleaje de una nueva exhalación y luego de una nueva inhalación. A medida que observas, que posas tu atención curiosa en este proceso, verás cómo tú eres ese mismo proceso. Y te vas convirtiendo en este respirar. No hay alguien que respire sino un respirar nada más. Un respirar que está sucediendo. Y tu atención se va haciendo cada vez más plena. Si quieres puedes dejar de observar esa pausa para observar sin enfoque, sin intención, el proceso tal cual de este respirar que te envuelve. Tú eres el respirar. El respirar te respira. Olvida que tú estás respirando. La respiración sucede. Y se convierte en la conciencia plena y tranquila de este ahora. Ahora solo hay este respirar.

 

Obviedades

Aquí hablaré de cosas obvias que no vemos porque no se pueden ver de lo obvias que son.

Nos describimos constantemente, con nuestras palabras y actos. Es una competición constante, demostrando cómo somos e intentando llevar la razón. Como si nuestra forma de ver las cosas fuese la correcta. Sin ver la obviedad más obvia: cada uno siente las cosas de una manera, según los programas que representa. Ver esto es la verdadera empatía.

 

Besitos y hasta la próxima, a mindfulnear!

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